miércoles, 20 de agosto de 2014

Las Médulas



 Las Médulas es un paisaje cultural en el que se pueden encontrar todos los elementos característicos de la integración del Noroeste Peninsular en el Imperio Romano. Su patrimonio histórico, especialmente bien conservado, es testimonio de dicho proceso histórico.
 La belleza de este lugar son pequeñas colinas rojizas llenas de verde de la vegetación, con increibles juegos de luz , formadas tras el corrimiento de tierras que hicieron los romanos para extraer el oro.
 Las Médulas fueron la mayor mina a cielo abierto de todo el Imperio y nos ha dejado, siglos después, uno de los paisajes más inquietantes y hermosos de toda la península. Hoy, este paraje cultural, fruto de la naturaleza y la acción del hombre, es Patrimonio de la Humanidad desde 1997.
 En la actualidad estamos acostumbrados a modificar la naturaleza que nos rodea con grandes edificaciones y retoques al paisaje, no siempre la ingeniería dispuso de tantos recursos mecánicos, en algunos casos el ingenio e incluso el talento, mitigaron éstas carencias. Las necesidades de un imperio y la codicia de los hombres, llevaron hasta las Médulas miles de soldados, esclavos e incluso asalariados para arrancar de la tierra arcillosa el  estimado metal.
 Las Médulas son los restos de un yacimiento de oro aluvionar. Según estudios publicados, la primera explotación se llevó a cabo de forma artesanal con batea, es decir, extrayendo, limpiando y cribando las arenas auríferas que después eran lavadas con una batea.

 Pero la explotación masiva y la que ha dejado los restos que hoy en día se pueden contemplar, se llevaron a cabo durante la época romana. Para la extracción del oro, parece ser que, a través de canales, muchos de ellos excavados en rocas y que llegaron a alcanzar mas de 100 km., trasvasaron agua de los ríos Duero y Sil, este agua era almacenada en unos depósitos desde los que se arrojaba sobre las galerías, previamente construidas en la montaña, produciendo un gran arrastre del conglomerado aurífero, que era conducido hasta el denominado canal de lavado, donde el oro quedaba depositado por su peso.
 

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